- Y que le dice, 'no', le dice, 'mejor véngase a la casa', le dice. Y pues que se va.
- ¿Y luego?
- Pues que llegan a la casa, oiga. Y que él la empieza a toquetear, oiga, ya sabe, así como que no quiere la cosa, pero como que sí quiere y como que uno que se hace así de la boca chiquita, oiga.
- ¿Y luego?
- Pues que ella nomás no se hizo del rogar, oiga, y que se pone flojita y cooperando. Y ya pa' qué le cuento, oiga.
- Híjoles.
- Sí, oiga. Y que le digo, 'mira', le digo, 'tú siempre con tus cosas, oyes', le digo. Y es que no hace caso, oiga. Se pone así, como fiera, cuando uno le dice las cosas y nomás no se puede, oiga. No se puede.
- No, pues no.
- -Y es que lo que pasa es que ella está necia con él, oiga. Si ya sabe que es casado y que lo que es su esposa se las huele, y pues no está bien, oiga. Yo ya le dije que no está bien, pero ella nomás no me hace caso.
- ¿Y qué hará?
- Ella no sé. Yo, tampoco.
- ¿Entonces?
- Pues ya le dije, 'oye', le dije, 'ya con tu domingo siete a ver como le haces, comadrita', le dije. Pero ahí seguirá, duro y dale, duro y dale con él.
- Ah, caray.
- Ni modos. Pos ni modos que aplique eso, lo que viene siendo el amarrárselo como pueda, oiga. Porque el hombre ni va a querer, la va a mandar a volar segurito, oiga.
- Como todos.
- Pues sí. ¿Cómo ve, oiga?
- No, pues'ta mal.
- Pues a ver qué.
- Pues sí.
- Bueno, pues ahí nos vemos.
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